El 7 de octubre, una noticia encendió el debate sobre qué tanto delegamos y qué debe seguir bajo el criterio humano. Una resolución de la Novena Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago incluía, por error, instrucciones dirigidas a una inteligencia artificial para redactar una sentencia.
El documento contenía indicaciones sobre cómo estructurar argumentos, qué antecedentes considerar, qué lenguaje utilizar e incluso cómo escribir determinadas fechas. Partía asignándole un rol (“Eres un juez de la Corte de Apelaciones…”), fijaba un máximo de 750 palabras en tercera persona y pedía escribir los días del 1 al 9 sin cero inicial.
La Sala aclaró que ese texto venía de un documento de trabajo subido por error y que no influyó en lo decidido. Corrigió la resolución el mismo 7 de octubre y pidió un informe para aclarar qué pasó.
Más allá de la polémica que abrió el episodio, el caso plantea una conversación mucho más interesante: ¿que podamos automatizar una tarea significa que deberíamos hacerlo?
En simple: conviene automatizar con IA las tareas repetitivas, con criterios claros y cuyo resultado una persona puede revisar, como ordenar información, resumir documentos o preparar borradores. Lo que no deberíamos delegar es la decisión final cuando afecta a una persona: ahí la IA puede apoyar, pero la responsabilidad sigue siendo humana.
¿Dónde están los límites de la inteligencia artificial?
Sebastián Pérez, especialista en inteligencia artificial de la Agencia Rompecabeza, sostiene que antes de automatizar algo debemos entender cómo funciona.
Para Sebastián, si se es capaz de escribir paso a paso lo que se hace, qué información se utiliza y qué decisiones se toman, probablemente se pueda automatizar una parte importante del proceso.
Las instrucciones usadas en en el prompt que encendió el debate eran detalladas y buscaban transformar una tarea compleja en una secuencia que una IA pudiera ejecutar.
Pero hay una diferencia importante entre automatizar una tarea y delegar una responsabilidad.
No es lo mismo utilizar IA para ordenar información, resumir documentos o preparar un borrador que permitirle tomar una decisión que puede afectar directamente la vida de una persona.
¿Qué dice el Poder Judicial sobre el uso de IA?
El propio Poder Judicial ya trazó esa línea. Su Código de Ética Judicial, aprobado por la Corte Suprema en 2025, establece que la decisión judicial “es siempre una tarea humana y su responsabilidad es indelegable”.
En agosto de 2026, además, la Corte Suprema envió un oficio a las cortes del país con un marco inicial: habilita Copilot Chat como herramienta institucional, pide verificar cada respuesta, cita o referencia antes de usarla, dejar constancia de cómo se usó la IA y no subir datos de causas a sistemas abiertos al público.
La política institucional de IA todavía está en elaboración y la Corte Suprema espera votarla en sus jornadas de reflexión del 22 y 23 de octubre. Pero la regla de fondo ya existe: usar IA como apoyo está permitido; delegarle la decisión, no.
¿Qué tareas deberíamos automatizar con IA?
Desde la perspectiva de Sebastián Pérez, la pregunta ya no debería ser solamente qué podemos hacer con inteligencia artificial, sino qué tiene sentido automatizar.
Hay procesos repetitivos donde la tecnología puede ahorrarnos muchísimo tiempo. Otros requieren interpretación, experiencia y criterio humano. Y también existen decisiones donde equivocarse tiene consecuencias importantes.
Por eso, el especialista de Rompecabeza señala que antes de automatizar deberíamos preguntarnos:
- ¿Qué impacto tiene esta tarea? Si afecta a una persona (su trabajo, su salud, su dinero o sus derechos), la vara sube.
- ¿Qué pasa si la IA se equivoca? Un error en un resumen se corrige; uno en una decisión, a veces no.
- ¿Podemos revisar el resultado? Si nadie lo revisa, no estamos automatizando una tarea: estamos delegando una decisión.
- ¿Quién asume la responsabilidad? Si la respuesta es “la IA”, todavía no estamos listos para automatizar.
Aplicadas a tareas concretas, esas preguntas podrían ordenarse así:
| Tarea | ¿Automatizar con IA? | Qué hace la persona |
| Ordenar o clasificar información | Sí | Define los criterios y revisa las excepciones |
| Resumir documentos largos | Sí, con revisión | Contrasta el resumen con el original |
| Preparar un borrador (correo, informe, escrito) | Sí, como punto de partida | Corrige, decide y firma |
| Responder consultas frecuentes | Sí, con derivación | Atiende lo que la IA no resuelve |
| Decidir algo que afecta a una persona (una sentencia, un despido, un crédito, un diagnóstico) | No delegar | Decide; la IA solo ordena antecedentes |
La IA puede participar en todas las filas. Lo que cambia, es cuánto se revisa y quién firma al final.
La automatización debería ayudarnos a tomar mejores decisiones, no necesariamente a dejar de tomarlas.
El verdadero desafío de automatizar con IA
La inteligencia artificial seguirá avanzando y cada vez será capaz de ejecutar tareas más complejas. Nuestro desafío también tiene que evolucionar.
Primero aprendimos a utilizar estas herramientas. Después empezamos a conectarlas con nuestros procesos. Ahora necesitamos aprender a decidir hasta dónde queremos que participen.
Porque una cosa es que una IA pueda hacer nuestro trabajo y otra muy distinta es que deba hacerlo completamente.
El futuro de la automatización no consiste en eliminar el criterio humano, sino en identificar dónde la tecnología aporta valor y dónde nuestra intervención sigue siendo indispensable.
Quizás esta sea la pregunta más importante que deberíamos hacernos antes de automatizar cualquier proceso.
Preguntas frecuentes
¿Los jueces en Chile pueden usar inteligencia artificial?
Sí, como apoyo. Desde agosto de 2026, un oficio de la Corte Suprema habilita Copilot Chat como herramienta institucional y pide verificar lo que entrega y dejar constancia de su uso. Lo que no se puede delegar es la decisión: según el Código de Ética Judicial, es una tarea humana y su responsabilidad es indelegable.
¿Qué tareas no conviene automatizar con IA?
Las que implican decidir algo que afecta directamente a una persona, como una sentencia, un despido, un crédito o un diagnóstico, cuando nadie revisa el resultado. En esos casos la IA puede ordenar antecedentes o preparar un borrador, pero la decisión y la responsabilidad deben seguir en manos de una persona.
¿Qué significa tener supervisión humana en un proceso con IA?
Que una persona revisa lo que propone la IA antes de que tenga efectos, puede corregirlo y responde por el resultado. No basta con que alguien esté presente: si aprueba sin revisar, la decisión igual quedó en manos de la máquina.
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